Chanel Preston conoce al irresistible masajista Codey Steele

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Al principio, cuando Codey Steele le ordenó a Chanel Preston que se quitara la toalla y las bragas para acostarse sobre la camilla completamente desnuda, a ella no le hizo mucha gracia. De hecho, sintió mucha vergüenza, pero en cuanto el masajista le puso las manos encima se le pasó. El coño se le empezó a humedecer a la velocidad de la luz, y enseguida empezó a desear su polla. Codey, que de conquistar clientas sabe mucho, sacó el rabo y se lo metió en la boca. Cuando la morena tetona se lo puso bien duro con una mamada de muerte, el masajista penetró su precioso coño peludo y se la folló bien follada.