El día que se follaron por la fuerza a Dora Stein

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La anciana Dora Stein llevaba muchos años sin tener sexo y ya hasta se había olvidado de cómo era. Estaba convencida de que no volvería a follar jamás, cuando de repente, esa tarde, se llevó una gran sorpresa. Mientras caminaba por la calle, una furgoneta se detuvo a su lado y un hombre la montó en la parte trasera y la secuestró. Cuando se dio cuenta de que debajo del vestido llevaba lencería sexy, decidió cambiar de planes y follársela. El cabrón le folló el coño, le rompió el culo y, después de follarla bien follada, la dejó en libertad. La abuela hubiese preferido no haber pasado semejante susto, pero quedó encantada con el polvo que le echó.