Me dio mucha vergüenza que se masturbara espiándome desnuda en la playa

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Para poder tomar el sol desnuda y practicar el nudismo sin que nadie me moleste, me alejé un poco de la playa y me metí entre los médanos. Allí me quité la bikini y me eché en pelotas sobre la arena para descansar tranquila. A los pocos minutos, sentí una presencia y me desperté en el acto. Lentamente abrí un poco los ojos y no me lo podía creer. Delante mío había un maromo desnudo, con la polla dura en la mano, masturbándose mientras me miraba y me grababa con el móvil. ¿Cuánto tiempo llevaría allí espiándome desnuda? Mi primera reacción fue la de voltearme y ponerme boca abajo. Prefería que me viera el culo antes de que me siguiera mirando el coño y las tetas. ¡Qué vergüenza que sentí esa tarde!